BUSCANDO… CERTEZAS EN LA REALIDAD DE LA DOCENCIA ACTUAL
Inmersos en una realidad sin certezas, es desconcertante, para quienes enfrentan situaciones de índole social extremas, que frecuentemente se presentan las instituciones educativas, consideradas fuera de los límites del perfil académico y formativo de los docentes. Quizás, para algunas personas la falta de compresión de los individuos en la elección de lo que es correcto o bueno ante lo que es incorrecto o malo, se convierte en el criterio más fuerte que acentúa la crisis en la educación.
¿Son acaso, esas situaciones las que revierten cualquier acción para mejorar la calidad de la práctica docente?
¿Qué orientación es la conveniente para desafiar exitosamente los conflictos internos de los planteles?
¿Cómo capacitar a los docentes para lograr el establecimiento de lineamientos morales que eviten los efectos de factores como la violencia, delincuencia, drogadicción, prostitución, entre otros?
¿ Qué aportes se lograran a través de una red de docente para la formación de valores y en la socialización de reflexiones y experiencias de vida?
Efectivamente, encontrar respuestas a las interrogantes planteadas podrían aproximar alguna certeza hacia el emprendimiento del nuevo carácter que debe adquirir la docente para promover valores e investigar sobre causas, consecuencias y posibles soluciones a los problemas que afectan su praxis.
Al indagar en el pasado histórico del pensamiento griego, observamos los cuestionamientos de Platón al dialogar con Sócrates sobre : “¿cómo se puede enseñar virtuosamente?”, y encontramos una respuesta muy certera por parte de Sócrates al contestarle; “identificando virtud con saber”. Esta declaración, invita a desarrollar facultades pedagógicas basadas en la filosofía de la moral y la ética, es decir una educación moral integrada a la intelectual para la formación de un buen ciudadano. Aunado a la concepción heredada de Arístoteles sobre la de la ética para la búsqueda personal de la felicidad.
La significación de las posiciones mencionadas se convierte en un punto crucial para educar desde la moralidad, en el enfoque planteado por Émile Durkheim, filosofo y pedagogo que en 1912, se sintió motivado por una voluntad a la vez epistemológica y ética de explorar las condiciones de posibilidad de las sociedades, escapando al riesgo de violencia, desunión, barbarie, dando reconocimiento al valor del individuo o la persona (individualismo ético). Esta perspectiva corresponde a un avance de la noción de los derechos humanos. Por esta razón bajo el término de la “educación moral”, Durkheim sigue siendo aún una referencia en el tema, que plantea un aprendizaje del respeto a la “persona humana”, en combinación con la “persona intelectual”.
Justamente, se reconoce en la actualidad el legado de Durkheim en la expresión; “ es la sociedad quien hace al hombre”. De allí, se basa el sentido social de la educación que hoy demanda de los docentes mayor actuación sobre los problemas sociales, con fines enfrentar los conflictos productos de una sociedad sin moral.
La búsqueda de este último cometido es educar en valores que conduzcan a participar efectivamente en los procesos de desarrollo y construcción de las personas, sin obviar, los nexos entre políticos, sociales, económicos de forma pragmática a los retos que exige la globalización para la justicia, inclusión, equidad y la paz social y ciudadana.
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