martes, 22 de mayo de 2012

 ¿Para qué  investigar sobre la formación en valores?
La investigación científica, una de las grandes actividades lúdicas del hombre, conlleva un valor esencial, la satisfacción de la curiosidad humana. Precisamente, el ser humano intenta comprender los fenómenos naturales y comprenderse a sí mismo, por pura curiosidad intelectual y porque tal comprensión le brinda los medios para manipular y utilizar el ambiente en propio beneficio, mejorando su posición estratégica en el mundo. Al respecto, el científico francés Vladimir Kourganoff asevera que los científicos tienen algo de Cristóbal Colón pues parten de una esperanza, nunca de una certeza, y sus viajes trabajosos pueden terminar en naufragio. Sin embargo, algunas de esas aventuras se saldan con el descubrimiento de una América. Más aún, tienen la imperiosa urgencia de ir en pos del secreto que se oculta tras lo manifiesto porque saben que, aunque sólo rocen una mínima porción de la verdad, ésa es una manera de convertirse en y sentirse seres humanos íntegros
En suma, parafraseando a Gros y Romañá  ser investigador y docente tiene sus atractivos, sus dificultades y sus riesgos y el doble papel que implica, de autor y de actor al mismo tiempo, torna complejo y arriesgado a este oficio. Por ello, el desafío de intentar colaborar en la formación y recuperación de valores trascendentes, bien merece el intento.

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